miércoles, 29 de febrero de 2012

La tristeza...


La tristeza hoy me viste con su piel, como a todos, como a los tuyos. Porque no hay peor traje que el que aprieta el pecho y te asfixia hasta que te hace llorar, el que reviste los bolsillos con agujas que se clavan en tus manos que duelen, el que abre tus costuras y te hace sangrar hasta que te duermes sobre tu propia pena. Y no sanan.
La tristeza corta mi alma pequeña, la estira hasta rasgar y la vuelve a coser con pespuntes afilados, pequeños, negros, lentos... Se abotona en el centro del estómago y te lo anuda hasta la boca; no quiere salir, no te deja hablar.
La tristeza sólo sabe susurrar que nunca debiste irte. Nunca.




Siempre en mi recuerdo. Siempre en mi corazón.

D.E.P.


viernes, 24 de febrero de 2012

Incité al miedo...


Era tarde. Su propio mecanismo me haría llegar por mucho que mirara hacia atrás, sabía lo que me esperaba al llegar al final. De nada servía que cerrara fuerte los ojos y apretara las manos, no podría evitarlo; el miedo se compra muy barato. Comencé a caer.
El aire golpeaba mi cara con violencia, las entrañas se retorcían y amontonaban contra el pecho y el corazón latiendo más y más como hacía tiempo no lo hacía. Grité y esperé que todo acabara. Y cuando todo parecía perdido, un susurro en mi oído: “todo ha terminado, respira”. Juro que jamás volveré a desafiar a la montaña rusa...

jueves, 23 de febrero de 2012

El escuchante...


Mi vecina es muy ruidosa cuando practica sexo -mucho-, es uno de los inconvenientes de tener mi dormitorio pegado al suyo; tan delgada es la capa de cemento y ladrillo que nos separa que entrada la madrugada a veces creo escuchar el latido de su corazón mientras duerme. Anoche fue Álvaro. Hace tres noches Jaime. La semana pasada un tal Andrés. ¿Cómo es capaz de hacerlo teniendo que levantarse a las siete y diez? Tengo que hablar con ella lo antes posible; esta situación no puede seguir así. Mientras me decido, trataré de averiguar como deshacerme del azúcar que todavía me queda...

martes, 21 de febrero de 2012

Luces rojas...


Terminamos y te observé en silencio. Uno, dos... dos segundos. Nuestros brazos y piernas comenzaron a desenredarse de ti y de mí, de mí y de la cama. No hubo tiempo para estremecerse, no diste tiempo para hablar; apenas pude encender un último cigarrillo. “Amor, ha sido genial”. Amor al fin y al cabo.

martes, 14 de febrero de 2012

San Valentín y tres cuartos...

Odio cuando me lees la mente y me obligas a decir “te quiero”. Más odio cuando no lo haces y me dejas en silencio... dos veces.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Simétricos...


Fue en el mismo instante en que te encontraste frente al espejo. Inquieta no pudiste terminar de pintarte los labios; había tanto de mí que te resultaba ridículo.

martes, 7 de febrero de 2012

Explosiva...


Te acurrucas en el sofá y te envuelven entre mantas. Allí, en aquel recodo, lloras las ausencias hasta que te cubres la cabeza y te sumerges en tu espacio. Caliente y protegida encuentras alivio, te permites no pensar en nada; nadie te encuentra, nada te hiere, nadie te lastima, nada de nada. Pero el rincón comienza a encogerse, el calor te asfixia y no puedes respirar; tienes que salir. Te revuelves sobre ti misma, tiras las mantas al otro lado y te incorporas sobre el suelo; sigue frío. Mientras tanto, el hombre invisible que ocupa el resto del sofá se sumerge en tu espacio, caliente y protegido...

Maravillas...

Nunca tanta belleza se posó sobre su piel y sólo acababa de llegar.