lunes, 25 de mayo de 2009

Toujours Paris nous restera...

Voy a desplegar las alas y echarme al viento a esperar que el aire me aleje de aquí. Basta ya de continuar luchando batallas que desde un principio tenía perdidas y que una fe ciega -dulce ilusión- me hizo creer en nada. No quiero seguir atado a estos pensamientos, necesito ese oxígeno que hace tiempo mi cuerpo estaba exigiendo; tanta tristeza me está asfixiando el corazón.
Pongo fin a cientos de hojas escritas quemando uno por uno todos los recuerdos; siquiera habrá cenizas adheridas en mis lagrimas -al menos así lo espero-.
Tiempo al tiempo, aunque me estoy haciendo mayor y los relojes no pararán por mi. Ojalá mañana al despertar, un sueño reparador me haya hecho olvidar y me deje comenzar de nuevo... pero aún es de noche.


Pensar me provoca dolor de cabeza... push off.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Por la tarde...


Ahí esta, como cada tarde. Raro sería el día que no nos viéramos. Por su maletín diría que sale ahora del trabajo, supongo que se habrá entretenido; hice bien en esperar unos minutos más en la tienda. Veinte metros y la tendré frente a mi, sin apenas espacio entre nosotros para que fluya ni mismísimo aire. Me gusta observarla mientras se acerca; su forma de andar marcando el paso sobre esos tacones de vértigo y el juego envolvente de sus caderas moviéndose al compás de sus pies. Es curioso como esa mujer es capaz de hacerme olvidar de los peores problemas.

Cada vez más cerca y la brisa del este tropieza con su silueta. Es divertido ver como su cabello se arremolina intentando ocultar su belleza, el rostro que tan anclado a éste mundo me tiene y el que cada noche veo antes de dormir. Y curiosa la forma en que se retira el pelo de la cara aprovechando la dirección en la que sopla el viento; gira su cuello adelante, atrás, leve y despacio... una ejecución perfecta que da el resultado esperado.

Diez metros y acercándose, ya casi puedo percibir su perfume. Algo llama su atención y se detiene; mejor, así podré disfrutarla un poco más. Saca su teléfono móvil de la cartera y lo descuelga... ¡vaya!, el maletín ha resbalado de sus dedos y se ha caído estrellándose contra el suelo. No sé de que me sorprendo, la seda de sus manos es palpable desde aquí. Quizá debería ir a ayudarla... no creo que haga falta, parece que lo tiene todo controlado. Mm... mal día para escoger una falda tan estrecha. ¿Debería mirar?. Es tan tentador... Fin de la película, nada que un buen juego de piernas y una posición estudiada consiga arreglar.

Rellamada y... retoma su paso. Sonrie, parece que la llamada es de su agrado. Es sin duda lo mejor que hasta el momento he visto. Adornado con unos sensuales labios pintados de un carmín rosáceo es el mejor complemento para una sonrisa arrebatadora, impactante. Podría deshacerme en elogios solo oyendo su risa.

Apenas un par de metros y me mira. La miro. Cuelga el teléfono y me sonríe. ¿Es a mi? Seguramente ocurrirá como en las películas y detrás mio estará quién ella espera. Pero no, tengo la seguridad de que es a mi a quien busca. Se está acercando y pienso algunas palabras que decirle. El corazón palpita más fuerte. Rosas, no; violetas. Perfume de violetas que su piel desprende impactando contra mi cara. Me gusta.

Se ha parado y se inclina hacia mi. ¿Debería esquivarla? ¡Estas loco, es lo que estabas esperando!. ¿Toda la tarde para que ese momento ocurriera y quieres estropearlo?. Un beso, sí. Noto como sus labios se hunden en los míos. La presión es notable, noto como la sangre me hace cosquillas. Me quema, disfruto y quiero congelar el tiempo. Su aliento, se separa, me vuelve a mirar, vuelve a sonreír... - Cariño, perdón por la tardanza. Me entretuve con las chicas-. No importa, estas aquí.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Callando voces...


Si la vida me obliga a despertar, al menos le plantaré cara.

“No es el momento de soñar” (me dice la conciencia), pero me niego a pensar que no hay destino bueno ni esperanza. ¿Por qué debo escuchar las voces que me contradicen? Yo soy dueño de mis actos; a nadie hago responsable. ¿Culpable por sentir, por querer, por amar? No pido nada a nadie. Que me dejen padecer lo que yo mismo he hilvanado.

“¿No ves que estas sufriendo?” (me dice la razón). Sí, lo veo y lo siento. Quizá me esté consumiendo la vida, quizá esté muriendo por nada, quizá no valga la pena, quizá...

“Estas loco” (me dice el sentido común). Loco... Si por querer algo que no es para mi soy un loco, que me aten y me encierren bajo cien llaves; la locura no es locura si no hay un imposible.

“Adelante...” (me dice el corazón). Por fin alguien que me comprende... o quizá no sabe decir que no. "¿Por qué todo está en tu contra?" -me pregunta-. Cosas del destino, ese que siempre anda escondido y nunca da la cara. ¿Cuando firmé yo ésto? Seguro que alguna noche de borrachera. Sólo sé que cualquier sueño prohibido es mejor que una vida hueca.