martes, 26 de abril de 2011

Medidas desesperadas...

Me sedujo desde el primer momento en que lo vi, tanto, que no tardé ni diez minutos en invitarlo a mi casa. No hubo tiempo para remordimientos, tan sólo me dejé llevar y el resto apenas lo recuerdo. Le dejé entrar en mí, que me poseyera, que me hiciera sentir lo que hace años nadie había conseguido. Y así lo hizo; por primera vez en mucho tiempo redescubrí lo que era tener un orgasmo. Pero el ruido de la puerta de entrada me hizo volver a la realidad y era mi esposo el que regresaba del trabajo más temprano de lo habitual. Hecha un manojo de nervios tuve que evitar que la situación me traicionara, algo debía hacer y lo más rápido posible. Por suerte mi marido era bastante escrupuloso y jamás se le ocurriría mirar debajo de mi ropa interior, justo en el segundo cajón de mi mesita de noche.

viernes, 22 de abril de 2011

Aunque sólo sea unos segundos...

Fuera de mi oscuridad las gotas de lluvia golpean las ventanas, hacen tanto ruido que apenas consigo escuchar mi respiración, mis pensamientos, mis latidos; nunca imaginé que hubiera algo en el mundo que pudiera hacerme olvidar(te)