viernes, 30 de julio de 2010

jueves, 29 de julio de 2010

Peter, ¿ya cojeas?

Calculo la edad que tengo contando las arrugas de mi frente, las divido por dos y le sumó el pelo caído. Cierto es que la raíz cuadrada del número que obtengo difiere totalmente del número de gramos de grasa que en los “michelines” guardo, siempre y cuando esa cifra la multiplique por los achaques de espalda que tengo al día y le reste las alegrías que a día de hoy van siendo escasas. Harto de calcular -siempre fui de letras, o eso dicen- saco mi carné de identidad y lo estampó sobre mi cara; “chaval, que cumples treinta años... ¡qué haces que no te emborrachas!”

lunes, 19 de julio de 2010

Cazador cazado...


En tus costuras sigo atrapado, desafías mis instintos y me impides defenderme. Cosida la garganta con hilatura de seda, huelo la sangre y me reduces a fiera salvaje; irrisoria y malvada exhibes lecciones de doma para animales heridos. Sabia en alabanzas estiras el tiempo con los dedos, moldeas las ganas, escoges la fusta maestra y golpeas la carne con fragante deseo. Exceso y voracidad mientras sujetas la rienda entre los dientes -me amansas-, triunfadora contorsionas miradas, soy victima de tu estocada; desbocas el sexo y en mis pantalones todo termina. Sonrisa infantil... me desatas.

lunes, 5 de julio de 2010

Despedida de soltero...

Rayado azul sobre blanco, voy contando tus botones y tú desabrochando. Tercero inferior y tus dedos amenazan con desarmar el cuarto; rompes la cuenta y me atrapas en tu juego perverso. Me falta la respiración - hilo negro sobre blanco-, descubres el trofeo y me sitúas en la casilla de inicio. Lanzo los dados y tropiezan con tus manos que hábilmente transforman el cinco en uno más, avanzo en el tablero y caigo en tus labios traicioneros; mala suerte, quedo preso un turno más. Nada sobre piel y juegas tu mejor carta, un as escondido se deja ver y consigues terminar la manga; has ganado la banca, eres dueña de todo y no me dejas nada. Último turno, todo sobre nada, hago malabares sobre tu cuerpo y enseño mi última baza, me dices sí, quiero; mi jugada queda terminada.

jueves, 1 de julio de 2010

Polos de limón...

Los polos de limón apagan el verano y los cuerpos fríos reposan sobre la hierba, trenzan las miradas entre cabellos alborotados, diluyen caricias mientras la tarde va cayendo. La horizontalidad elegida se va quedando pequeña, buscan formas abstractas para crear abrazos y unas cuantas hojas muertas van destapando huecos de luz naranja. Concluyen los suspiros y se dicen sin hablar, el viento es testigo del hermetismo de sus bocas; sólo quedan restos de jarabe y palos de madera.