jueves, 24 de junio de 2010

San Juan...

“Escribe tu deseo en un papel, quémalo y guarda las cenizas; dicen que así se cumplirá lo que has pedido”. En ese momento anhelé conocer tu nombre real, ChicaLuna27.

sábado, 19 de junio de 2010

Último brindis...

No me mires así, sabes que al final haré lo que me digas.
Todavía no sé qué mágico hechizo utilizas sobre mí.
Y ya que te bebes mi sangre, hazlo en copa de cristal;
ser vampiro no está reñido con la buena educación.

jueves, 17 de junio de 2010

Nubes rosas...

Todavía tienes nubes rosas en los ojos
y continuas danzando en mi azotea.
Varios metros bajo tierra, lejos, y tu
murmullo sigue resquebrajando mi
consciencia. Mutilas con indiferencia
la parte que me falta y transmutas en
gata silenciosa, me arañas la espalda.
Te dibujo con líneas fluorescentes,
es más fácil encontrarte con los ojos
negros deslizando entre sueños; realidad
alternativa, remedio casero para evitar
el dolor verdadero. Música y luces de
colores a tu alrededor, sigo en la sombra,
tú bailando...

martes, 15 de junio de 2010

Delicious...

Pasos: Introduzca la barra de dulce chocolate dentro del hierro caliente... y déjelo fundir a fuego lento, muy lento. Integre muy despacio la crema de leche, la mantequilla y una puntita de chile picante molido. Remueva todo muy bien y con cuidado, en movimientos envolventes y delicados hasta obtener una mezcla completa. Notará que la crema está lista cuando la observe brillante, sedosa y uniforme y su aroma penetre en la nariz provocando un leve cosquilleo. Retire del fuego. Deje templar.
A continuación, introduzca lentamente la yema del dedo pulgar hasta cubrir toda la superficie. Con suavidad, pinte los labios del ser amado con el preparado hasta que estén completamente bañados. Retire el sobrante con la lengua. Ha terminado.

Nota: Si ha seguido al pie de la letra todas las instrucciones, enhorabuena, usted está preparado para recibir los besos más dulces y excitantes que jamás le hayan dado.

Advertencia: Usted es responsable de los efectos secundarios.

Disfrútenlo.

sábado, 12 de junio de 2010

Mal jugar...

Usas las cartas trucadas y se rompe el juego,
lo pienso medio segundo y no vale la pena.
Y deslizas los ojos al aire abanicando en negro,
tus pestañas no muestran tu mirada verdadera;
lloras y siquiera se te corre el rimel.
Sigue fingiendo tus mentiras;
has empleado bien las horas de teatro amateur.
¿Acaso esperas algo más de mí? Llévate la piel
en la maleta, es lo único que me has dejado, amor.
Sigue lanzando los dardos y espera una diana,
tal vez otro ciego te vea mejor.

miércoles, 9 de junio de 2010

Verano...

En el momento en que se quedaron solos, ambos anclaron sus ojos justo en la línea crepuscular que separaba el día de la noche, fascinados por el delicado baile de olas vespertinas que mueren en tierra, a escasos metros de las toallas que los separaba de la húmeda arena. Cómo en un juego de niños, los dos estiraban las miradas por el rabillo del ojo en turnos fugaces sin llegar a sincronizar ninguno de los actos reflejos; la torpeza del primer encuentro resultó la peor batalla de sus quince años.
Verónica entreabrió su boca para dejar paso a un pequeño trozo de sandía que habían preparado -seguramente la madre de alguno de los chicos de la pandilla- para la merienda. El momento fue fulminante para Guille que pudo capturar la instantánea en la retina de sus ojos como si de una cámara fotográfica se tratara. El encuentro de sus labios cuando chocaron con la frescura de la fruta, el tímido rasgar de la carne acuosa entres los dientes, el resbalar del dulce jugo por la comisura empapando algunos centímetros de piel y arena; la comunión perfecta entre lo efímero y lo eterno que se descongeló al primer pestañeo. Verónica torció la mirada hacia Guille -algo le decía que su acción había sido espiada- y con gesto infantil, buscó rápidamente algo con lo que limpiarse la boca.
Guille denotaba un sonrosar en sus mejillas que perfectamente podría acusar por la exposición del sol durante la tarde pero el cristalino de sus ojos lo delataban. Instantáneamente él también despegó la mano buscando aquello que Verónica deseaba, sin querer sus manos terminaron encontrándose entre pequeñas conchas marinas, migas de pan y envoltorios de caramelos. Polos opuesto resultó aquel fugaz contacto pues sus manos se repelieron rápidamente volviendo a su lugar original.
La raya del cielo ahora se escapaba por encima de sus cuerpos ya que cabizbajos y repletos de vergüenza intentaban adivinar las figuras que formaban el mosaico de la toalla, esperando la respuesta del otro que nunca llegaba, mientras escuchaban al resto de los chicos jugando a pelota a sus espaldas... luego sólo el rumor de las olas.
Algo captó la atención de Guille, una voz que lo llamaba. Ángel descaradamente lo reclamaba e invitaba a incorporarse al juego; encontró la excusa perfecta para romper aquel continuo silencio tan desesperadamente delicioso. Guille aceptó el reto y rápidamente dio lugar a incorporarse mientras se quitaba la arena pegada del bañador. Cómo un perrito mojado, sacudió su cuerpo en espasmódicos movimientos cosa que hizo que Verónica soltara una tímida carcajada que Guille recogió en su sonrisa. Volvieron a cruzar miradas, se decían todo, sin palabras. Con gesto amable Guille ofreció su mano y Verónica aceptó sin miramientos; era la señal que ella esperaba. La línea del atardecer casi extinta, el juego de nuevo comenzaba.

viernes, 4 de junio de 2010

Lunático...

El pensamiento lógico me hace creer que si la lluvia cae al suelo y luego vuelve al cielo evaporada, en algún momento del tiempo la Luna bajará del cielo, se acercará a la Tierra y volverá a subir de nuevo. Así que me mantendré expectante cada noche y trataré de ser el primero en robarle un beso antes de morir aplastado.