lunes, 19 de julio de 2010

Cazador cazado...


En tus costuras sigo atrapado, desafías mis instintos y me impides defenderme. Cosida la garganta con hilatura de seda, huelo la sangre y me reduces a fiera salvaje; irrisoria y malvada exhibes lecciones de doma para animales heridos. Sabia en alabanzas estiras el tiempo con los dedos, moldeas las ganas, escoges la fusta maestra y golpeas la carne con fragante deseo. Exceso y voracidad mientras sujetas la rienda entre los dientes -me amansas-, triunfadora contorsionas miradas, soy victima de tu estocada; desbocas el sexo y en mis pantalones todo termina. Sonrisa infantil... me desatas.