lunes, 24 de mayo de 2010

De viento...


No quiso despedirse de los ojos que durante tanto tiempo había mirado; se cansó de sus caprichos. Cerró la puerta y el silencio es lo único que dejó tras de si. Y aun sabiendo que fue una decisión precipitada, todavía sigue esperando en la cornisa que alguien lo rescate del suicidio.

2 comentarios:

trescatorce dijo...

Seguro que un día encontrará quien le coja de la mano. :)

Connie dijo...

Muy bonito Javi, precioso