miércoles, 13 de mayo de 2009

Por la tarde...


Ahí esta, como cada tarde. Raro sería el día que no nos viéramos. Por su maletín diría que sale ahora del trabajo, supongo que se habrá entretenido; hice bien en esperar unos minutos más en la tienda. Veinte metros y la tendré frente a mi, sin apenas espacio entre nosotros para que fluya ni mismísimo aire. Me gusta observarla mientras se acerca; su forma de andar marcando el paso sobre esos tacones de vértigo y el juego envolvente de sus caderas moviéndose al compás de sus pies. Es curioso como esa mujer es capaz de hacerme olvidar de los peores problemas.

Cada vez más cerca y la brisa del este tropieza con su silueta. Es divertido ver como su cabello se arremolina intentando ocultar su belleza, el rostro que tan anclado a éste mundo me tiene y el que cada noche veo antes de dormir. Y curiosa la forma en que se retira el pelo de la cara aprovechando la dirección en la que sopla el viento; gira su cuello adelante, atrás, leve y despacio... una ejecución perfecta que da el resultado esperado.

Diez metros y acercándose, ya casi puedo percibir su perfume. Algo llama su atención y se detiene; mejor, así podré disfrutarla un poco más. Saca su teléfono móvil de la cartera y lo descuelga... ¡vaya!, el maletín ha resbalado de sus dedos y se ha caído estrellándose contra el suelo. No sé de que me sorprendo, la seda de sus manos es palpable desde aquí. Quizá debería ir a ayudarla... no creo que haga falta, parece que lo tiene todo controlado. Mm... mal día para escoger una falda tan estrecha. ¿Debería mirar?. Es tan tentador... Fin de la película, nada que un buen juego de piernas y una posición estudiada consiga arreglar.

Rellamada y... retoma su paso. Sonrie, parece que la llamada es de su agrado. Es sin duda lo mejor que hasta el momento he visto. Adornado con unos sensuales labios pintados de un carmín rosáceo es el mejor complemento para una sonrisa arrebatadora, impactante. Podría deshacerme en elogios solo oyendo su risa.

Apenas un par de metros y me mira. La miro. Cuelga el teléfono y me sonríe. ¿Es a mi? Seguramente ocurrirá como en las películas y detrás mio estará quién ella espera. Pero no, tengo la seguridad de que es a mi a quien busca. Se está acercando y pienso algunas palabras que decirle. El corazón palpita más fuerte. Rosas, no; violetas. Perfume de violetas que su piel desprende impactando contra mi cara. Me gusta.

Se ha parado y se inclina hacia mi. ¿Debería esquivarla? ¡Estas loco, es lo que estabas esperando!. ¿Toda la tarde para que ese momento ocurriera y quieres estropearlo?. Un beso, sí. Noto como sus labios se hunden en los míos. La presión es notable, noto como la sangre me hace cosquillas. Me quema, disfruto y quiero congelar el tiempo. Su aliento, se separa, me vuelve a mirar, vuelve a sonreír... - Cariño, perdón por la tardanza. Me entretuve con las chicas-. No importa, estas aquí.

2 comentarios:

trescatorce dijo...

espectacular.. plass!!!plass!!!!

Shaker dijo...

ya será meeeenossssss... jijijiji