lunes, 11 de junio de 2012

Camino...


Bajó las escalera lentamente y se detuvo en el último escalón. Desde allí observó que todavía permanecían sus cuerpos tirados en el suelo, calientes y vivos. Caminó sobre ellos, sobre sus torsos y sobre las cabezas, avanzando sin importar si sus tacones se clavaban sobre la carne o si sus huesos se quebraban como ramas pequeñas y secas. Teñía el suelo, impregnaba el aire, ignoraba sus quejas y al final de la mortal habitación una puerta que frenaba su espera. Sólo unos instantes -unos pocos segundos nada más-, y giró la cabeza. Desde su altura contempló los cuerpos destrozados, el color de la sangre, sus caras optimistas con ojos ilusionados. Les lanzó un último beso más una pequeña mueca y desapareció tras la puerta con los zapatos en sus manos.

2 comentarios:

Luna Méndez dijo...

permiteme un pequeño "prff" como única respuesta que me puedo emitir.
Tus textos despiertan cosas en mí inexplicables. Eres la brevedad más condensada del mundo y podría leerte durante horas sin pestañear.

Javi dijo...

Tus palabras acaban de dibujar una sonrisa en mi cara. Gracias.