martes, 15 de marzo de 2011

Crepúsculo...

No habían pasado ni cinco minutos desde que nos conocimos y pude notar un velo cristalino en su mirada, cómo brillaba su piel, cómo sus mejillas se sonrojaban y unos labios encendidos en sangre enmarcaban su sonrisa. El corazón palpitaba incesante, fuerte, dejando que su pecho se resintiera por la falta de oxígeno y de su garganta -desde lo más profundo- un leve jadeo parecía nacer. Me acerqué lenta y sigilosamente hasta que mi boca tropezó con su cuello, tomé aliento, conté hasta tres... “Tranquila, todavía no te he quitado los pantalones”.

1 comentario:

ele* dijo...

filtración esporádica?? al ser esporádico puede convertirse en más intenso aún...."tranquilo".