lunes, 15 de noviembre de 2010

No es más que un trámite administrativo...


Tan sólo te pido un último favor y tras esto podrás seguir disimulando, échame de tu vida porque yo no puedo hacerlo tan temprano. Con los ojos pegados y apenas con algo de luz del día, busco el espacio en blanco dónde firmar mi despedida; señala dónde está el final de mi contrato... si todavía te quedan ganas. He guardado lágrimas y recuerdos en cajas, así no podré molestarte, para dejar hueco a la desidia que has instalado dónde antes solíamos olvidarnos. No hace falta que me indiques dónde está la salida -y no era parte mi trabajo-, yo mismo la encontré durante el último de los abrazos que sin brazos recibía. Todo se ha quedado tranquilo y sin estado, yo finiquitado y tú todavía sigues pensando en dormir.

3 comentarios:

trescatorce dijo...

Vuelves a despedirte

Ana dijo...

Me suena la primera frase, la he dicho y lo peor ha sido la respuesta " echame tú que a mí no me molesta tenerte en ella".

En fin, un besin.

Campanilla dijo...

Luego me acusas de estar matando siempre... cuando tú no dejas de escaparte de puntillas, derrotado, siempre en silencio...