martes, 3 de agosto de 2010

Primavera....

Su pelo adornado con flores blancas, pequeñas, el sol atravesando el cristal de la ventana y con sus infantiles manos escribe al aire versos en silencio y los cuelga en sus pestañas rosas.
Ve a lo lejos unas hojas secas del jardín de enfrente flotando en el viento, dando volteretas, riendo; sus ojos comienzan a sudar y ya no queda pastel de cumpleaños.
La luz sonroja sus mejillas, secuestra recuerdos en sus puños y murmura una canción de cuna que le cantaba su tata Marcela: “El sueño cerraba mis ojos. Me despedí de la ventana y me quedé pronto dormida contando estrellas de lana...”
Pero las niñas siguen inertes, se han cansado de jugar; ahora están tumbadas sobre la hierba, lloran al cielo y esperan las nubes negras de algodón. Tintinean sus dientes, ya no recuerda el sabor de los caramelos de naranja, no recuerda el olor del café por la mañana... sonríe y ensortija sus cabellos entre los dedos.
El sol se ha descolgado y aunque las nubes todavía no llegan, la lluvia comienza a caer. La cara contra el vidrio y el frío enrojece su cara, escucha una voz susurrando: “ya vienen”. La ventana se abre, estira los brazos y comienza a desenredar estrellas; hay que dejar espacio para las nubes que llegan. Quedan suspendidas en el aire flores blancas, pequeñas.

Texto resubido

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