jueves, 29 de octubre de 2009

No me olvido...

Tres chasquidos en sus zapatos y de nuevo volvió al mundo de Oz; allí las malvadas brujas no la alcanzarían. Dorothy tardó mucho tiempo en regresar y todo era distinto. Miró a su alrededor y no pudo evitar sonreír. Ahora el camino de baldosas era de un tono azulado, casi violeta, y las margaritas escarchaban un dulce azúcar vainillado.
Escuchó un ronroneo sordo y algo salió de entre los girasoles; la figura felina de Totó buscaba cobijo y de un salto acurrucó su pelaje entre sus brazos. Hasta él había cambiado. Sin duda no era el cuento que ella recordaba ni el final que tenía pensado. Kansas podía esperar.

Aunque el final que propone la tira tampoco está mal.

3 comentarios:

Dorothy dijo...

Ay, mi mago de Oz, cómo te cuesta admitir que sin mí tu historia sería distinta, que aporto pequeñas diferencias a tu rutina y que finalmente tú también se las aportas a la mía.

Tienes razón, el hogar puede esperar un poco más ;) Nos vemos al final de las baldosas azuladas.

trescatorce dijo...

QUe tela...esa Dorothy y yo tenemos mundos paralelos..jummm..yo cambio a Toto por la Tina ^^

Connie dijo...

Esta vez el cuento está escrito para mí... jejeje que ya me lo entregó en su día :)
Me encanta que te hayas acordado de mí!!! (aunque quieras quitarme el corazón y el cerebro, ya te vale) ¬¬