sábado, 24 de octubre de 2009

Lost in traslation...


Pienso que tal vez su viaje no fue lo que esperaba, su retorno supuso algo más que dejar unas cuántas huellas marcadas en el asfalto. Se debate entre la melancolía, las lagrimas espontaneas que la disfrazan de tontorrona sensiblera, la sensación de pérdida y las horas que tal vez falten para un nuevo reencuentro. No bastan imágenes guardadas en su memoria a las que recurrir cuándo la luz es más tenue y su centelleo le hace recordar de nuevo... su respiración se entrecorta y de nuevo echa en falta algo.
No duda en ladear su cabeza y dejarse llevar por ese espíritu traicionero que la despega del suelo y la traslada volando a lo más alto del corazón, a ese lugar sagrado que descubrió y en el que tanto pudo soñar. En sus retinas, armonía de colores dibujando sus sonidos y en los labios, el amargo sabor de la despedida. Y es que al parecer Cenicienta caminó demasiado; tal vez volvió a perder alguno de sus zapatos.

4 comentarios:

Cenicienta dijo...

La última vez que perdí un zapato fue porque alguien quiso hacerme dar demasiadas vueltas la noche de un baile cualquiera... si ahora supiera que me alejé más que nunca en mi vida!!!
Volveré a verte a ti tal y como te recuerdo? O mi viaje extraordinario habrá cambiado el equipaje de mi rutina por siempre...?

Shaker dijo...

ehhh... ^^

Anónimo dijo...

Quién esperaría hasta la campanada número doce? sólo por ver si Cenicienta es capaz de regresar en zapatillas a un baile que apenas ya recuerda?

trescatorce dijo...

;(