viernes, 27 de febrero de 2009

Sin sueño

Aún despierto te sigo soñando, inevitable sería querer dejarlo. Porque queriendo me ato a tu recuerdo con alambre de espino; escuecen las heridas sangrantes pero más duele sólo poder imaginarte calcada en la retina de mis ojos. He recorrido a ciegas cada línea de tu cara buscando algo que enturbie su perfección, algún indicio de mortalidad que destrone tu divinidad envolvente y te acerque a mí; robar la claridad reflejada en tu piel broncina me resulta imposible en la oscuridad de mis tinieblas.

El cielo, testigo queda, de cuantas tierras secas arañé con las manos atadas buscando tus raíces húmedas para calmar la sed, gotas de agua transparente reposadas en los labios. Lunas menguantes han visto nacer ríos salados de pequeñas lagrimas vertidas al compás de un corazón latente, triste y desconsolado. Pactado en el ardor del sol las marcas negras que dejaron palabras que nunca pudieron romper el candado de mi boca traicionera.

El tiempo se encargará de consumir las pocas células de este cuerpo ahora inmóvil que olvidó caminar; los pasos robados hacen difícil seguir la senda que marcaste. Sólo en el clamor del sueño la vida se pinta tornasolada y fácil es recordar los acordes de la música suave de tu risa; el ritmo febril que agita tu cuerpo y aclara las aguas turbias. Aún despierto te sigo soñando, inevitable descolgarte de mi sonrisa.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

iEs demasiado tarde para mí.

Todo se ha convertido en inevitable.

Un poema de Mario Benedetti es todo lo que me queda entre los labios. En el fondo sabes quién soy:

Mi táctica es
mirarte
aprender como eres
quererte como eres

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en ti

mi táctica es
ser franca
y saber que eres franco
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Shaker dijo...

Cansina!

Anónimo dijo...

Ya que navegas por mi sangre
y conoces mis límites,
y me despiertas en la mitad del día
para acostarme en tu recuerdo
y eres furia de mi paciencia para mí,
dime qué diablos hago,
por qué te necesito,
quien eres, mudo, solo, recorriéndome,
razón de mi pasión,
por qué quiero llenarte solamente de mí,
y abarcarte, acabarte,
mezclarme en tus cabellos
y eres única patria
contra las bestias del olvido.