domingo, 1 de febrero de 2009

Las alas de un ángel

Hoy he ido al mercado, he visto unas alas y las he comprado. Suena ridículo pero así ha sido.

Ayer en un día de compras buscábamos el disfraz perfecto para Bea -celebraba su cumpleaños por la noche- así que, con la economía que nos podíamos permitir, nos abalanzamos sobre un bazar chino. Allí había expuesto una serie de artículos de carnaval -perfecto, era lo que buscábamos- así que rebuscamos lo que posiblemente sería lo ideal para ella.

En un principio escogimos una diadema de murciélagos rojos brillantes -iba perfecto con su personalidad- pero pronto descubrimos algo, que para mí, despertó un gran interés.

Detrás nuestro había expuesto una pequeña montaña de alas de ángel de un tamaño más bien pequeño. Habría que ver como se abrieron mis ojos ante tal descubrimiento. Algo que había soñado toda la vida se encontraba delante de mis narices. No dudamos ni un instante en cual sería el disfraz que compararíamos para Bea: una diadema con aureola incorporada y, como no, unas alitas de ángel.

Ambos sonreímos y gozábamos -me encontraba con Ana de compras- de haber encontrado los complementos ideales para Bea. Así que una vez decidido, nos dirigíamos a caja cuando algo en mí no pudo resistir la tentación de volver hacia atrás. Eran esas alas algo tan sencillo y a la vez tan perfecto que quise comprar unas para mí. Una idea infantil y disparatada pero siempre me había imaginado teniendo unas grandes alas con plumas de un blanco cegador, despegarlas al aire e iniciar el vuelo.

Sí, era un sueño imposible que en ese momento se podía cumplir -en parte, claro. No eran las alas que yo siempre hubiera querido, pero eran alas. Esas alas representaban para mí la la libertad que siempre he querido, poder ir y venir a mi antojo. Sentirme como un ángel es, quizá para mí, el máximo representante de la libertad humana.

En fin. Al final Ana y yo nos compramos un par también. Ya, es una gran tontería. Pero era mi ilusión. Ahora puedo presumir de tener unas alas. Y por qué no, creer que soy libre cada vez que me las ponga.

4 comentarios:

trescatorce dijo...

Y el chinico más feliz que una perdiz XDDDDDDD

Shaker dijo...

Pues mira, no había chinico. Era una mujer mu española. XD

trescatorce dijo...

Ahm.

Connie dijo...

Ya sabes lo que opino al respecto.

(...)

Un besito.